MÚSICO LOCO
Qué dulce era hablar
si te hacía sonreir
sentados en cualquier bar.
Tuve que marchar
perque soy
un músico loco.
Volveré a por tí
y tú lo sabes muy bien.
Es lo que hay, es lo que hay,
tarde o temprano vuelvo a por tí.
No sé a donde voy,
ni qué haré una vez allí;
coches de alquiler
para músicos locos.
Volveré a por tí, un domingo de invierno;
bajo el cielo gris sonreirás
al verme llegar.
Espérame en el bar, mi niña bonita!
...en el bar de siempre.
Hay un hombre ladrando ritmos de moda,
el gato huye del receptor y yo le sigo;
es lo que hay, es lo que hay,
vuelvo a por tí, a por tí...



CANTA POR MÍ
Cruzó el pasado en el camino y lo miraba y no podía llorar.
Entre el crepúsculo y el alba no hizo otra cosa que dejarse llevar.
Y refulgiendo cual luciérnagas, caminando sin prisa sobre el tiempo,
huyen de un mundo material, son espíritus barridos por el viento.
Y ahora van
hacia su abstracción,
dales sólo paz y una sonrisa
cielo abierto y aire para respirar.
Caen las estrellas de su manto, verdean los campos a un resquicio de luz,
la pradera ahora es su casa donde la espiga brota entre la flor.
Si les miente la vida se hacen parapetos con poemas.
Un día color de melocotón, cuando todos seamos libres,
cuando las piedras se puedan comer y ya nadie sea más que nadie.
Canta por mí
si no estoy yo aquí.
Viene el día en que seremos puros
como un cielo de verano sobre el mar.
Cantaré por ti
si no estás tú aquí.



DEL TEMPLO A LA TABERNA
No queda nada aquí por hacer... nada;
ni nada que ofrecer que no tengas ya.
En el columpio azul de tus besos metálicos
me quiero abandonar como un animal.
Con la piel quemada por el sol
el salitre y el amor.
Correr y atravesar mil vidas grises, gente gris.
Correr y abandonarlo todo.
Correr y delirar siempre a tu lado dulce amor.
Llegar hasta el final de ti.
Con la mente turbia, los sentidos afilados,
medio locos.
Del templo a la taberna por entre los viñedos
tu nombre gritaré.
Desde la selva azul de tu pelo enredado
hasta el vapor de miel de tu alma al despertar.
Correr y delirar siempre a tu lado dulce amor.
Correr y abandonarlo todo.
Correr y atravesar mil vidas grises, gente gris.
Llegar hasta el final de todo.



ANDAR HACIA LOS POZOS NO QUITA LA SED
Quiero estar junto a ti.
He andado hacia los pozos
pero eso no quita la sed.
Hay un perro desnudo
que anda junto a mí;
peínate, dame un beso
y hazme un hueco en tu tibio jergón.
Harto de refrescos, de ver televisión,
de debates para memos, vuelvo junto a ti.
¿Quién apagará mi amarga sed cuando tú estés lejos?
¿Quién me hará reir hasta morir si tú no estás?
Borrachos de amor y de compasión
como monjes del Tibet,
descalzos y libres.
Quédate a mi lado hermanita,
aunque sea un vagabundo...
¿Quién apagará mi amarga sed cuando tú estés lejos?
¿Quién me hará reir hasta morir si tú no estás?
Borrachos de amor y compasión,
descalzos y libres.
¿Quién apagará mi amarga sed cuando tú no estés?
¿Quien me hará reir hasta morir, cuando tú estés lejos?
Borrachos de amor y comprensión, ¿quién me hará reir?
¿Quién apagará mi amarga sed cuando tú estés lejos?



EN MI PECHO
En mi pecho, corazón,
late libre, sin temor.
Déjame ser verso de amor,
la devoción de un amigo.
Mucho tiempo sombra fui,
en mi mismo me perdí.
De ti aprendí
a ser la mano que da sin recibir,
generosa y leal.
¿Qué es la vida? Absurdo trajín.
Dame alma, calor.
Ser tan limpios como la nieve que cae.
Todo tiene quien todo da.
Nada espero, nada sé,
nada tengo, sólo fe.
Y donde estemos, saber estar;
aunque sea ingenuo, no codiciar.
Nunca ceder ante la adversidad.
Quiero tener la alegría del que está en paz.
Mis cadenas he de romper;
fuera penas, amargas como la hiel.



CUANDO EL MAR TE TENGA
Vuela al viento espuma del mar,
vuela al viento y vuélvelo a volar.
Mezcla el mundo, ruge mistral,
mezcla el mundo y mézclanos con él.
Ahórrate esas palabras de amor
que nadie va a comprender, ni tan sólo yo.
Si lo que vas a decir
no es más bello que el silencio,
no lo vayas a decir.
Que hable el mundo y calle el hombre,
calle el hombre y vuélvase a callar.
Mezcla el mundo, ruge mistral;
mezcla el mundo y mézclanos con él.
Ruge mistral, vuélvenos locos de atar
y con tu antiguo furor llévate a aquel que ose hablar.
Mientras todos duerman te amaré.
Cuando todos hablen huiré.
Lejos, muy lejos, en silencio.
Lejos, muy lejos, en silencio.
Cuando el bosque te hable te hablaré;
cuando el mar te tenga te tendré.
Murmullo de una oración minúscula y dulce;
murmullo de tu respiración al despertar.
Ruge mistral, medio dios;
llévate el mundo de aquí,
peina la espuma del mar
y llévanos muy lejos, muy lejos...



A JAZMÍN
A jazmín,
mi niña huele a jazmín.
A mujer
y a flores del amanecer;
a agua de mar,
a aire fresco y a sol.
Una triste maleta
para un triste caminar;
luz triste de hotel de ciudad.
Sólo hay una cosa que me pueda confortar
recordar a mi niña lejos del hogar.
A jazmín
mi niña huele a jazmín.
A mujer
y a flores del amanecer.
¡Cómo huele mi niña!
A aire fresco y a sol,
a agua de mar y a romero,
a flores del amanecer,
a sal, a tronco de olivo,
a espiga de trigo en abril,
a hinojo y a rocío,
a nube, a espuma y a xampany,
a cera de cirio y a incienso...
Mi niña huele a jazmín.



BARRIO TRISTE
Marta Núñez Corregidor
se crió en los montes como yo,
pero se marchó
con un operario de capital mayor
que conoció en un ascensor.
Ahora vive en la ciudad y corre por el parque
con un "chandal" rojo y gris cada domingo.
Tus hijos crecerán odiándote.
Barrio Triste
que censa cada día un loco más.
Ángel Triste, regresa a tus montañas de ayer.
Marta Núñez Corregidor
y su esposo que es soldador,
ven cada noche televisión
y ya tienen un hijo para la ciudad.
¡Qué delicia la capital!
Cada cual con su transistor.
Qué moderno ha de ser morir
aplastado por tus cien mil congéneres del metro,
cuando vuelves de correr como cada domingo.
Tus hijos crecerán odiándote.
Barrio Triste
que censa cada día un loco más.
Ángel Triste,
regresa a las montañas, tu humilde hogar.
Tus hijos crecerán
y tú tambien.



SUCEDIÓ EN LA ANTIGÜEDAD
Sucedió en la antigüedad en ésta tierra.
Cuentan que no ha habido jamás un amor como fue aquel
entre batallas a sangre y fuego, un cariño tan fiel.
Era una tarde de frío invierno
cuando fueron a por él;
nunca regresó su tierno amor.
Murió de pie.
Y ella salía a los caminos a preguntar.
Por besar su blanca frente
las nubes la guiaron.
Es aquel tu amor,
tendido está y le dió un vuelco el corazón.
Y la noche se los tragó, fueron dos sombras
cruzando entre bomba y metralla.
Siga usted, mi capitán
que aunque silben las balas
el cielo le preservará
como le deciá a él.
Cuentan que los vieron caminando hacia el pueblo en llamas
y que entre sus ruinas a los viajeros hablan.
Y la hierba ya no crece,
polvo y hollín.
Ríos desbordados
que arrastraron sus vidas.
Guerras que nadie deseó
que truncaron sus sueños.
Nunca hubo un amor tan fiel,
un cariño tan grande;
aunque la memoria de este lugar
haya olvidado sus nombres.



TODO EL DÍA LLOVIÓ
Todo el día llovió, toda la noche lloviendo;
quiero estar donde tu estés, llamar al encantamiento.
Que silbe el viento
que quiero entender en su voz
llamadas divinas desde el sol.
Alas en vez de corazones
que el espíritu nos eleve a las nubes.
Dejar de sufrir, no ser tierno ni cruel
ni decrépito en mi esencia de ser.
No volver a camino abierto.
No admitir que me marquen.
Si empleo la fuerza de mi corazón
y gasto mi espíritu para soñar.
Que me puedan mentir
o decirme lo que es mejor.
Que yo sepa negarme a su juego.
Barre el viento lo que es incierto y es
la vida lo mejor del desierto que es la propia vida.
No volver ni aún en ángel.
Rechinar, fiero el ceño.
Retumbar, siempre que haga falta,
en las puertas del infierno.
Me niego a creer lo que dicen;
no quiero tomar lo que ofrecen.



CANCIÓN DE CUNA
Duerme mi bien y suéñate a ti,
no pienses más abandónate.
Quizá mañana sea otro día,
eso nos dicen desde hace tiempo.
Sal de la noche, sal de la vida,
sal de los mares, agua bendita!
Duerme mi bien y suéñame a mí
besándote y durmiéndome.
Quizá mañana sea otro dia.