¡QUÉ BIEN HUELEN LOS PINOS!
Qué bien huelen los pinos
cuando el sol los calienta,
y qué bien pasa el tiempo
persiguiendo nubes en el cielo.
Quiero ser un feriante
y venderte mis baratas quimeras,
verter mi precario ingenio
sobre la tierra caliente.
Dulce como el compás
de una antigua canción,
vuelve el aire a traer
el rumor de tu risa sutil.
Cuando llegó la lluvia
a la tierra que abrasa
pregunté al horizonte
si volverás a casa.
Y la caricia del viento marino
me dijo que sí.
Que la brisa peine las encinas,
perfume de olas blancas,
corriendo traviesa bajo el cielo
azul del añil.
Sabia como un refrán
habla y haz callar,
vuelve y ordena el caos,
niña, baila y haz llover.
Dulce como el compás
de un antiguo son,
vuelve el aire a traer
tu risa sutil.
Sabia como un refrán
habla y haz callar,
vuelve y ordena el caos,
niña, baila y haz llover.
Dulce como el compás
de un antiguo son,
vuelve el aire a traer
niña, tu risa sutil.



LAS HOJAS QUE RÍEN
Lo barro desde el interior,
me digo que no es para mí,
que yo sólo quiero la flor del tiempo.
No necesito nada más
que el soplo de un amanecer,
que el resto es sólo el humo del incienso.
Duérmete al cobijo de esta tarde,
duérmete al agua de anís,
duérmete al arrullo de la brisa,
duérmete al verde fugaz.
Dime que fue verdad
que hubo un sendero aquí,
que también yo ando perdido.
Como el torero al que abandona su coraje
busco yo a tientas burladeros.
Duérmete con la nana del gitano,
duérmete al verde fugaz,
duérmete bajo un nido de pecados,
duérmete que yo velaré.
Si es que existen, he de encontrar
lenguajes de un mundo que está
dormido entre las hojas de los libros.
Prefiero decir la verdad
si sólo puedo respirar
junto al árbol de las hojas que ríen.
Dime que fue verdad
que hubo un sendero aquí,
que tanbién yo ando perdido.
Cuando el vapor del alma fiera se disipa
queda el torero económico.
Duérmete al cobijo de esta tarde,
duérmete al agua de anís,
duérmete al arrullo de la brisa,
duérmete al verde fugaz,
que yo velaré.



VESTIDO DE HOMBRE RANA
Vestido de hombre rana, un domingo te vendré a buscar
como van todos los novios a sus novias a buscar,
y una vez a la semana por tu ausencia me pondré a llorar,
inundando mi escafandra con lágrimas de verdad.
Bailaremos agarrados con la música de un grupo compresor,
y con aire comprimido brindaremos por la dicha del amor.
Vestido de hombre rana, mis poemas te recitaré,
arrancando de tus ojos lágrimas de agua de mar,
y una vez a la semana a la iglesia acudiré,
a rezar por tu cintura a algún santo de verdad.
Convertidos en paganos subiremos a algún monte a meditar,
a adorar becerros de oro y quemar barras de incienso en un altar.
Comeremos las raíces de las plantas que más nos hagan soñar;
para interpretar el mundo, suponiendo que haya algo que interpretar.
Bailaremos agarrados con la novedad de un paso singular,
y con aire comprimido brindaremos por la dicha del amor.



EL BOMBERO DEL ATARDECER
Esta copla triste que te canto yo
con mi verso torpe, lejano,
es la copla amarga de mi situación
lejos de tu lado, cansado.
Cómo es de dulce el recuerdo,
qué es amarga la verdad,
cuando todo se oscurece
sin el ritmo de tu luz.
Buscando el rayo de la inspiración
en las musas de tercera división
soy el bombero del atardecer,
con coñac apago el fuego de tu amor.
Santa María, ora pro nobis.
Música extraña, llévame al aire.
Cómo es de dulce el recuerdo,
qué es amarga la verdad,
cuando todo se oscurece
sin el ritmo de tu luz.
Volveré a tu lado
a la incierta luz de una canción
y en mis ripios confusos
juraré torpemente mi amor,
mentiré.
Si las musas huyen, sólo bailaré
excéntricos bailes extraños.
Si sigo callado, no te mentiré
con mi copla amarga, lejana.
Cómo es de dulce el recuerdo,
qué es amarga la verdad,
cuando todo se oscurece
sin el ritmo de tu luz.
Cómo es de dulce el recuerdo,
qué es amarga la verdad,
cuando todo se oscurece
sin el ritmo de tu luz.



SIN LLAVES
La vida que espero y esperaré
a la sombra en el oasis que me inventé.
Como el sabio en las cumbres del saber,
soy alga en el mar de la calma;
soy tabla de mi propia salvación.
Me quiero y me protejo de mi misma voz.
Llévame, con mi corazón yo suelo hablar,
donde reine un tibio sol
a la luz de una espiga donde calentar
mis pies descalzos,
o quizá donde andar.
Quien duda no espera
remanso en el agua fiera.
Qué pienso, si siento,
anhelos del sentimiento.
Mi risa, mi tiempo,
que crezcan ansiosos por enamorar.
Llévame, con mi corazón yo suelo ir,
al lugar donde nací
a buscar caracolas al fondo del mar
que inunden mi paladar.
Despliego mis velas que hay que partir,
ahora canta el jilgero junto al rosal.
El alma remonta, quiere volar,
hoy es un gavilán en celo.
Candiles de aceite habrá que encender,
pintores holandeses mis manos mancharán.
En este altar antiguo que levanté
a lo alto de mis horas quiero subir,
como polen nuevo me quiero esparcir
en total abandono.
Candiles de aceite habrá que encender
sin llaves, a las puertas del instante estoy.



PEDIR TU MANO
Para la música y escucha la tormenta
que bailaremos la "rumbita" de los truenos.
Te contaré cosas que nadie ha contado,
a la luz del vino, haremos poemas
y cuando esté sobrio, serio y bien peinado,
iría gustoso hasta el mismo infierno
a pedir tu mano.
De vacaciones en la playa de tus brazos
olvidé el mundo y me lo puse por montera;
no pido al tiempo que detenga su carrera,
ni lo merezco, ni siquiera es buena idea.
Pintaré bisones sobre las paredes,
colectaré bayas, raíces y frutos.
Descubriré el bronce y el resto de metales,
iría gustoso hasta el mismo infierno
a pedir tu mano.
Si cambié mis versos por tus besos una noche
y viví entre tus besos como un verso camuflado.
Te contaré cosas que nadie ha contado
y te haré joyas con huesos de animales,
y cuando esté sobrio, serio y bien peinado
iré gustoso hasta el mismo infierno
a pedir tu mano.



BAILARÁS COMO UN INDIO
Bailarás como un indio
danzas guerreras que te ayudarán.
Cantarás con los mirlos,
tu canto no será estéril jamás.
Que tu voz se perdió
y has de ser tú otra vez.
Los momentos más cortos,
todo este tiempo que viví por ti,
son raíces aéreas
que me sostienen impidiéndome caer.
He armado mi paraguas con varas de niebla gris.
Ya preparo mi arco y mi zurrón.
Recuerdo tus promesas como si fuese ayer;
mi parte del camino la haré a pie.
Si tu voz se perdió
volverás a ser tú.
En un bosque de risas,
de cascabeles que te alegrarán,
hallarás en las brisas
sonidos que te enseñen a volar.
Donde el caballo pace la hierba crece mejor,
cuando la estación cambia el ave ha de volar.
Recuerdo las promesas que el tiempo borró,
tu parte del camino la haré yo.
Paremos un momento: quiero oir
la lluvia que empieza a caer.
En este viernes negro ha de llover,
las nubes nos consolarán.
En un bosque de risas,
de cascabeles que te alegrarán,
hallarás en la brisa
sonidos que te enseñen a volar.
Bailarás como un indio
danzas guerreras que te ayudarán.
Cantarás con los mirlos,
tu canto no será estéril jamás.



DÍMELO TÚ
Dímelo tú, extraña, que al fin me habré de enterar.
Lágrimas del lago, láminas de pan,
hebras de silencio, hilos de pensé, quizá...?
Cándida y descalza sé que volverás.
Te sorprendes, la lejanía es una condición.
Si te pierdes te recupero de la eternidad.
Te entregas virgen, indolente y perezosa,
boca con boca somos paso de fronteras.
Somos anhelo de un gran mundo vaporoso
donde se borran las perdidas primaveras.
Dímelo tú, extraña, que al fin me habré de enterar.
Si peino tu pelo dime qué me das.
Júrame tu risa, yo a cambio sabré esperar
seco como el campo que hemos de sembrar.
Mira como paso el tiempo,
mira como me entretengo.
Te quiero alegre como el agua entre las manos,
te espero verde como hierba sin pisar;
te sé dichosa cuando estás entre mis brazos
que te despojan de las horas que me das.
Voces que en la niebla guíen,
voces que abran tu espesura;
voces que en tu ausencia me conduzcan
hacia la cordura.
Miento siempre, sabemos que no hay nada que esperar,
sólo besos robados de la incierta eternidad.
Miento siempre, sabemos que no hay nada que esperar,
sólo encuentros robados de la incierta eternidad.



A MEDIO SOÑAR
Cuando el mundo adormecido empieze a soñar
y se escuche el viento eléctrico tras el cristal
transportando los secretos de algún semidiós
y los ángeles traigan "pizzas" con sólo llamar.
Ven a donde voy: tu analgésico me curará;
hazte líquida como un sueño a medio soñar.
Baila para mí,
fresca como la lluvia de abril
y hazme olvidar la sequía del invierno vil.
Tú serás la isla virgen en medio del mar,
yo el turismo que patoso te viene a admirar.
Quiéreme y sácame de aquí,
méceme, salgamos volando del mundo gris.
Quiéreme y sácame de aquí,
cuélgame del péndulo frío de tu canción.
Oye mi oración, mi canto es el rebuzno de un dios
demasiado gris y demasiado loco.
Prometo cambiar, volverme humilde como un cristiano,
dejar de beber y aprender tu alfabeto.
Cuando el mundo adormecido empieza a soñar
y se escucha el viento eléctrico tras el cristal
transportando los secretos de algún semidiós
y los ángeles traen "pizzas" con sólo llamar.



UVA DE LA VIEJA PARRA
Bendecida por el dios
de los años bien llevados,
aunque no parezca es
uva de la vieja parra.
Lo que sabe hacer no lo enseñan en la escuela,
que es materia superior.
Pudo ser mejor,
pero nuestro baile acaba.
Dance quien pueda danzar.
Libre como una tigresa,
como el gato oscuro del oscuro bar,
cuídate si apareciera por aquí.
Mucha pantera para un domador.
Feliz el que no se enamora
y tú te lo has sabido hacer.
Dalilah, llámame Sansón
y mis tijeras te daré.
No bastó con ser el último
para ser el primero alguna vez.
Mucha letra, pocas ganas de leer.
!Qué poca agua para tanta sed!
Felices los que son felices,
ya no estoy colgado de ti.
Qué suerte los que no te amaron,
sólo jugaban a jugar.
Feliz el que no se enamora
y tú te lo has sabido hacer.
Dalilah, llámame Sansón
y mis tijeras te daré.